VIDEO: Conoce a la peruana de 40 años que la rompe jugando fútbol y hace más de mil ‘dominaditas’

Es chiclayana y fue captada haciendo ‘dominaditas’. El video es viral en Facebook.

El fútbol es hermoso, tan hermoso como la belleza interna de una mujer, y ellas también saben apreciar al ‘Deporte Rey’. Un ejemplo de ello es Jaqueline Bazán Dávila, la mil oficios que ama al fútbol y que fue captada haciendo ‘dominaditas’ en una calle de Chiclayo, y cuyo video fue viral en Facebook. Solo por citar un ejemplo: en el fan page de Depor, el click superó las 60 mil reproducciones. Todo un éxito, como las dos piernas de la apodada ‘Tarrito’, hoy convertida en todo un personaje.

“Vi el video que sacó Depor, porque mis sobrinos me avisaron. Yo no sabía nada. Juego fútbol desde los 7 años, con los del barrio, cuando en vez de pista, había tierra. Ellos me hacían tapar, pero no me agradaba [risas]”, nos cuenta.

Jaqueline mide casi 1.50 centímetros. Evidentemente, en las ‘pichangas’ evita ir al cabezazo, porque lo suyo es mantener pegado el balón a su pierna derecha, la que más domina. Ella, además, tiene dos hijos, una mototaxi que maneja para ‘cachuelearse’ en sus tiempos libres, cuando deja de convencer a la gente para que entre al restaurante ‘La Tía Julia’, donde labora medio tiempo.

Además, la religiosa por convicción es de gusto simples: no se maquilla, tampoco le gusta portar joyas de oro como los futbolistas y la tecnología es su dolor de cabeza. Para los curiosos que la buscarán luego, ni siquiera tiene teléfono celular. Claro, prefiere entretenerse con un balón viejo, cuyos paños de cuero se zafan, cada vez más, cuando rueda por el asfalto de la calle Manuel Arteaga (Chiclayo).

“Mi mamá no quiso que me dedicara al fútbol. Me sacaron por la televisión, por la radio. Normalmente me divierto haciendo dominaditas. Hasta me doy la vuelta a la cuadra con él. Siempre ando con una pelota en mi trabajo. Me hago más de mil dominaditas. La gente me dice que me ponga en los semáforos, para ganar más dinero”, nos relata un poco de su vida.

¿Jugó en algún club? Sí, pero fue hace tanto años, que ni siquiera se acuerda del nombre del único equipo chiclayano que reclutaba mujeres, a pesar de que el sistema civil no lo aprobaba. Por supuesto, eran otros tiempos, en los que Jaqueline convertía una pelota de trapo en un balón de fútbol, cuando era una estudiante del colegio de mujeres Santa Magdalena Sofía.

“Si yo le gana al equipo de los profesores, ellos me ponían buena nota. Esa era la condición [risas]. Soy delantera, quito, me los llevo. Algunos hombres no saben ni jugar y en los campeonatos me pedían que no sea viciosa. Todos me preguntan cómo aprendí, y yo lo hice en una pared de mi casa. Ojo, también sé hacer dominaditas con botellas, ‘chapitas’ y tarritos. Llegaré a 100 con todo eso”, nos revela ‘Tarrito’.

A pocos minutos de que finalice nuestra conversión Jaqueline prefiere hacer una pausa, para invitar a las mujeres a profesionalizarse. Ella no pudo, pero está segura de que “el fútbol es bonito, pero no hay diversión sin la bendición de Dios”.

DEPOR – ARTURO REYES